Me gusta escribir por la noche, cuando el silencio reina a sus anchas por casa. Mientras escribo repaso mentalmente como ha ido el día, analizo punto por punto las conversaciones, repaso mis escritos, sobre la una de la madrugada tengo costumbre de salir al balcón para mirar el magnífico castillo cerca de donde vivo.
Esta noche al mirarlo como todos los días sentí melancolía, me he detenido a aspirar el aire de la noche para contener las lágrimas recodando que no fue un buen día, que voy demorando la partida, que aquí tengo amigos de una insuperable calidad humana, que dentro del mismo aprendí a escribir, descubrí la poesía y como las hormiguitas trabajo con tesón sorteando las piedras del camino hacia mis sueños.
Ahora sé que no estaba equivocada que el cambio era preciso, mis primeras piedrecitas ya han ido abonado el camino, aquí en mi casa seguirán mis amigos, otros vendrán y algunos se quedaran bridándome su amistad, con ellos participaren en concursos, en clubs de lectura, tomando café.

Hoy no ha sido un buen día, una persona que admiro sin querer me ha recordado lo injusto que puede ser las cosas, ¿equivocaciones? Qué más da!!!!!!!! El día ha terminado, mañana pensare en el color de las cortinas para mi nueva casa y lo mucho que echare de menos estos momentos en que la soledad me cobija cerca de este lugar mágico donde aprendí a escribir mis sueños.
Buenas noches amig@s.
Besitos de caramelo,
Tessa


