Reconozco que te extraño
cuando no irrumpes en mi recinto.
El silencio envuelve el abandono
de tu paso por mi atajo.
Abriendo el abismo del espacio vacio
que me obliga a buscar mi camino.
En el borde me quedo suspendida
con la mente perdida.
No temo precipitarme, acepto caer
y sentir en mi cuerpo tu dolor.
Aunque temo no poder retener los recuerdos
al final del vacío, cuando para ti solo sea un olvido.
Besitos de caramelo,
Tessa