Si dejamos entres todos que mueran los sueños, los juegos, los sentimientos que nos ayudan a sobrevivir en qué tipo de sociedad vivimos. ¿Acaso es bueno colocarnos un parche en un ojo para no ver la realidad del indefenso? Ellos son el futuro, nosotros por muy poco podemos ayudar a que los sueños de miles de niños sigan luchando para que estos algún día también se conviertan en realidad.
Él no juega,
la mano de su madre es su único juguete,
mira con tristeza
tanta incertidumbre
que le desbordar
la imaginación.
Siente que algo perdió en el camino,
que algo dejo olvidado.
El juego dejo de existir,
él es pequeño para dejar de jugar
entre la multitud de almas,
se aferra a la tierra.

Entre tanta pobreza,
dolor y lagrimas,
él sueña con ser poeta,
jugar con las letras
y un día recitar al viento
que la ayuda sirvió de consuelo
cuando era pequeño
y la hombruna asolaba su pueblo.
Besitos de caramelo,
Tessa
Autoria Tessa Mas.

