
Después de recapacitar y valorar nuestra acción levantamos el teléfono con la necesidad de disculparnos, pero una visita inoportuna, en parte bienvenida nos invita a buscar la excusa perfecta para alargar el tema del perdón.
Y pasan los días convenciéndote a ti misma que tú no eres la culpable del enfado, evitas a esa persona, aunque desees hablar con ella, sería tan fácil acercarte y invitarla a tomar café, en fin posiblemente mañana lo veas de otro color y por fin te acerques y le pidas un abrazo por el cual te mueres y seguro que necesitas y es que el orgullo solo conduce a que te sientas mal.
Besitos de caramelo
Tessa
4 comentarios:
Hola un buen consejo por suerte nunca me encontrado en esa situación un gran escrito amiga.
Besitos de luz que tengas una hermosa semana que recién comienza.
Asi es, a veces el orgullo nos aleja de las personas que son importantes en nuestra vida.
Pedir disculpas y saber perdonar son gestos muy nobles.
Que estes muy bien.
Cariños.
Hermosa reflexión. He tenido problemas con blogger y no me dejaba poner comentarios pero parece que por fin lo he arreglado. Un abrazo.
pero es parte de la vida tomar esas decisiones. seguir adelante siempre.
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